Suspenden a una profesora italiana por sus vídeos eróticos

Una profesora italiana de Literatura ha sido suspendida hoy de su trabajo después de que varios vídeos eróticos suyos hayan terminado colgados en internet y se hayan proyectado en la Feria Erótica de Berlín. Seguir leyendo noticia Anna Ciriani, profesora en un instituto de Pordenone, en el noreste de Italia, se ha convertido desde ayer en una pequeña estrella de las paginas digitales, donde se la puede ver en varios cortos eróticos en virtud de lo que ella explica como “libertad de acción y de elección”. Bautizada en los medios de comunicación italianos como “la pornoprof”, Ciriani había grabado varios vídeos en los que aparecía con ropa muy ligera desnudándose en un autobús o en la calle. Los vídeos acabaron colgados en populares sitios web especializados en vídeos personales. Según la prensa local, Ciarini sostiene que ella ha sido siempre “íntegra” en sus clases y que la posibilidad de grabar esos vídeos fuera del entorno educacional es una libertad de elección. Sin embargo, el descubrimiento de sus vídeos ha supuesto la suspensión de su puesto de trabajo por el director de Educación de la región de Friuli Venecia, Ugo Panetta. El responsable de Educación entiende que el comportamiento de Ciarini, aún fuera de la escuela, “son graves en relación con la acción educativa”.

Unos chinos intentan llamar a su hijo '@'

Una pareja china ha intentado llamar a su hijo “@”, alegando que el caracter usado en las direcciones de correo electrónico se hacía eco de su amor por el bebé.

El inusual nombre sorprende especialmente en chino, que no tiene alfabeto y en su lugar usa decenas de miles de caracteres múltiples para escribir las palabras.

“El mundo entero lo usa para escribir el correo electrónico, y traducido al chino significa ‘lo queremos'”, explicó el padre, según el vicerresponsable de la Comisión Estatal del Lenguaje, Li Yuming.

Aunque la “@” es familiar para los usuarios de correo electrónico, el término se pronunciada en inglés “at” y si se extiende el sonido de la “T” suena como “ai ta”, o “le quiero”, según los hablantes de mandarín.

Li no dijo si las autoridades habían aceptado el nombre, pero este mismo año había anunciado que el Gobierno había prohibido nombres que usaban numerales o idiomas extranjeros y símbolos que no pertenecen a las lenguas de la minoría china.

Unos 60 millones de chinos se enfrentaban al problema de que sus nombres usan caracteres antiguos que los ordenadores no reconocen, según Li.