EL SEMANARIO: Gases Lacrimógenos (2ª parte)

Flatulencias históricas (o breve historia del pedo)

Los sumarios ya conocían los efectos de un buen potaje de chicharos (judías para los finolis) pues ya el conquistador de la ciudad de Uruk es honrado en una tablilla de la época mencionandolo en la siguiente frase ?… al gran Lugalzagezi, ya que cuando estalla su viento es como el vapor que se escapa del vino hervido. Bueno, yo no se como huele el vino hervido, pero debe mandar cojones. Vendrá de ahí la expresión ?Como hierve? cuando alguien emite un gas?

El Antiguo testamento habla de un dios cuyo nombre ya dice bastante sobre el, Baal-peor, al que se le ofrecían los desechos orgánicos, lo cual parece una guarrada pero de gente rara esta llene la historia.

En los evangelios apocrifos de los esenios se recomendaba una lavativa para expulsar las sustancias impuras y hediondas de Satanas, esta visto que conforme avanza la historia el hombre se torna mas guarro.

El mundo hindu tambien hace referencia a la ventosidad en el Tantra Hevajra comentando ?…como la flatulencia se cura comiendo judías, de modo que el viento pueda expeler el viento… así el pecado puede purgar el pecado?. Desde luego hay pedos que no son pecado pero si un delito grave.

En la antigua Grecia, quienes dejaban escapar una ventosidad eran expulsados de la academia y se prohibía comer judías, lo cual no es nada nuevo, pues en la actualidad el que las emite tambien es expulsado de donde quiera que este.

A los romanos debemos el origen de la palabra pedo, proveniente del verbo pedare (expulsar ventosidades o, vulgo, peer). Estos señores adoraban a un dios de origen egipcio llamados Crepitus ofreciendole pedos y eructos. Se rumorea incluso que en su templo no había quien parara. Por otra parte el emperador Claudio proclamo la libertad de emitir gases, pues uno de sus invitados casi la palma por contenerse en su presencia.

A finales del siglo XIX era fuente de debate la contradiccion del pedo como necesidad biologica y rechazo social entre pensadores, médicos y eruditos. Por lo visto no había nada mejor en que pensar. En la misma época ya existía un precedente de nuestro admirado “Mr. Metano” llamado Joseph Pujol el pedomano del Moulin Rouge de París cuyo ano era capaz de producir notas musicales, tocar la flauta, fumar, apagar la llama de una vela (lo cual puede ser bastante peligroso) o imitar el trueno… en fin que la historia esta llena de anécdotas gaseosas por lo que hemos visto propio incluirlas en nuestro monográfico del El Semanario “Gases Lacrimógenos”. Hasta el próximo.

La redacción.

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